25 de octubre de 2026
San Gaudencio de Brescia
San Gaudencio de Brescia, obispo, participó en 406 en una embajada a Constantinopla para interceder por san Juan Crisóstomo. Sus citas del Tratado 2 presentan la Eucaristía como alimento para el camino y memoria de la redención.
Sus palabras
Quiso, en efecto, que sus beneficios quedaran entre nosotros, quiso que las almas, redimidas por su preciosa sangre, fueran santificadas por este sacramento, imagen de su pasión; y encomendó por ello a sus fieles discípulos, a los que constituyó primeros sacerdotes de su Iglesia, que siguieran celebrando ininterrumpidamente estos misterios de vida eterna; misterios que han de celebrar todos los sacerdotes de cada una de las iglesias de todo el orbe, hasta el glorioso retorno de Cristo.
Uno solo murió por todos, el mismo que ahora, en cada una de las asambleas cristianas, por el sacramento del pan y del vino, nos rehace con su inmolación, por la fe en él nos da la vida y, ofreciéndose a sí mismo en sacrificio, consagra a los que ofrecen esta oblación. Esta es la carne y la sangre del Cordero, pues aquel pan bajado del cielo afirma: El pan que yo voy a dar es mi carne ofrecida por la vida del mundo.
Creamos, pues, en aquel en quien hemos puesto nuestra confianza: el que es la verdad en persona no puede engañarnos. Por esto, cuando hablaba a la multitud de comer su cuerpo y beber su sangre, y la multitud murmuraba desconcertada: ¡Duras son estas palabras! ¿Quién es capaz de aceptarlas?
Quién fue
San Gaudencio de Brescia fue elegido obispo mientras se encontraba en Oriente y recibió la consagración episcopal de san Ambrosio. En 406 participó en una embajada a Constantinopla para interceder por san Juan Crisóstomo, aunque la misión no logró revocar su condena. Se conservan veintiún discursos suyos, entre ellos sus sermones pascuales.