1 de noviembre de 2026
Todos los Santos
La solemnidad de Todos los Santos, el 1 de noviembre, celebra a todos los que gozan ya de Dios en el cielo, conocidos y desconocidos. Estas palabras del Apocalipsis, de la primera carta de san Juan y de Benedicto XVI hablan de la muchedumbre inmensa de los santos y de la esperanza de ver a Dios tal cual es.
Sus palabras
Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con voz potente: «¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!».
Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Los santos no son una exigua casta de elegidos, sino una muchedumbre innumerable, hacia la que la liturgia nos exhorta hoy a elevar nuestra mirada. En esa muchedumbre no sólo están los santos reconocidos de forma oficial, sino también los bautizados de todas las épocas y naciones, que se han esforzado por cumplir con amor y fidelidad la voluntad divina.
Quién fue
La solemnidad de Todos los Santos celebra a todos los que ya gozan de Dios en el cielo, conocidos y desconocidos. En Roma, el papa Gregorio Tercero dedicó en el siglo octavo una capilla de San Pedro a todos los santos y fijó su fiesta el uno de noviembre. Gregorio Cuarto la extendió a toda la Iglesia en el siglo noveno. Es una fiesta de esperanza: la santidad es la vocación de todos.